De Buenos Aires- Argentina

Escritora en el tiempo libre sin títulos de por medio, únicamente por gusto y placer. Coleccionista de libros y buena música. Amante de las tardes lluviosas de invierno con películas en la cama y tapada hasta el cuello. De más esta decir que me apasiona escribir, decir lo que pienso en un lugar que no me puedan callar, imaginar sin limites, darle valor a cosas absurdas, esas de las que a nadie se le ocurriría escribir. Crear un refugio entre las palabras, creer que con las palabras se puede salvar a uno mismo de este mundo tan incomprensible , tan inadaptado, tan cambiante, tan indiferente, tan todo que termino creyendo que ni yo encajo en el. Manija del rock. Vegetariana por elección no por obligación. Apasionada en mi profesión y en mi vida en general. Amo mucho y sin limites, porque creo que así debería de ser siempre. Amar por sobre todas las cosas, es lo único que nos va a salvar. Rebelde, agitadora, revolucionaria si la situación lo requiere. A veces débil,a veces fuerte, a veces ida y otras no tantas, con los pies en la tierra. Sueño mucho y en grande, sueño para moverme, me muevo para vivir. Viajar para renovarse, para cambiar.


lunes, 14 de febrero de 2011

Dicen que las heridas que se graban a fuego, son las que más recuerdas. Las que te impactan, las que aún memorizas hasta el último detalle… tanto, como si hubiera pasado ayer. Que no existe un momento en la vida, donde no anheles volver a ese lugar, a ese segundo, a ese minuto, a esa hora, a ese día; y querer sentir otra vez lo mismo que sentiste, pasar una vez más por lo mismo. Aunque después, te termine lastimando peor. Porque de los errores se aprende, y las cicatrices son una marca de tu pasado. Son la muestra de lo que luchaste, de lo que viviste, de lo que pasaste.
Hace ya un tiempo, que no logro recordar, las espinas se clavaban en lo profundo del alma. Me lastimaban, y aún lo siguen haciendo. Pero acepté la realidad, viví lo peor de lo mejor que me ha pasado. Dije “hasta acá llegué”, no se puede vivir así. Cambié, crecí. Y ya no soy más aquella que se escondía al llorar, que le temía a la soledad. Ahora me armo de valor, y salgo a pelearla.Porque la vida me sigue costando, porque lucho día a día por recuperar mi sonrisa, la de antes. La que quiero para mí, hoy.
Disfruto, vivo. Huyo, vuelvo. Al fin y al cabo, de eso se trata la vida. De seguir peleándola por conseguir lo que queres, aunque te lo saquen. Aunque se apiaden de lo que te pertenece, y vos llores por recuperarlo. Pero… ¿sabes? Las lágrimas no son salidas, no te regresa lo que no supiste defender con dientes y uñas. Ahora, es momento de sacar el disfraz de valiente y sin miedo a nada, luchar por recuperarlo. 

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