De Buenos Aires- Argentina

Escritora en el tiempo libre sin títulos de por medio, únicamente por gusto y placer. Coleccionista de libros y buena música. Amante de las tardes lluviosas de invierno con películas en la cama y tapada hasta el cuello. De más esta decir que me apasiona escribir, decir lo que pienso en un lugar que no me puedan callar, imaginar sin limites, darle valor a cosas absurdas, esas de las que a nadie se le ocurriría escribir. Crear un refugio entre las palabras, creer que con las palabras se puede salvar a uno mismo de este mundo tan incomprensible , tan inadaptado, tan cambiante, tan indiferente, tan todo que termino creyendo que ni yo encajo en el. Manija del rock. Vegetariana por elección no por obligación. Apasionada en mi profesión y en mi vida en general. Amo mucho y sin limites, porque creo que así debería de ser siempre. Amar por sobre todas las cosas, es lo único que nos va a salvar. Rebelde, agitadora, revolucionaria si la situación lo requiere. A veces débil,a veces fuerte, a veces ida y otras no tantas, con los pies en la tierra. Sueño mucho y en grande, sueño para moverme, me muevo para vivir. Viajar para renovarse, para cambiar.


domingo, 21 de agosto de 2011

Tengo tres millones de preguntas que quiero hacerte, a cerca de nuestra relación: ¿Por qué jamás tenés la necesidad de preguntarme, si te extraño, si pienso en vos, si te necesito? ¿Por qué nunca podes decirme que me querés, sin que yo te lo pregunte? Y si te pregunto… me haces un balance del tiempo que me dedicas, de las horas que pasas conmigo, de lo que desatiendes por mí. Me da la impresión, de que llevas una especie de contabilidad.
Tengo tres millones de preguntas que quiero hacerte, a cerca de nuestra relación: ¿Por qué jamás tenés la necesidad de preguntarme, si te extraño, si pienso en vos, si te necesito? ¿Por qué nunca podes decirme que me querés, sin que yo te lo pregunte? Y si te pregunto… me haces un balance del tiempo que me dedicas, de las horas que pasas conmigo, de lo que desatiendes por mí. Me da la impresión, de que llevas una especie de contabilidad.
Cuando un hombre está haciendo algo por una mujer, baja la banderita del taxi y va marcando, las fichas caen, todo queda absolutamente registrado para ser traído a colación en el momento oportuno.Cuando las cosas no van más, cuando la relación está literalmente fulminada… la que pone el punto final, generalmente, es la mujer.
Si fuera por los hombres, seguirían adelante porque sí: no por amor, o para salvar la pareja, o… Si no, para no innovar.
¿Dónde está ese hombre, que se queda despierto con insomnio, por un problema afectivo? No por el trabajo, ni por los frenos del auto, sino por mí. ¿Podes entenderlo? Por mí. Por esa mujer tan parecida a todas, pero que cobra coraje para decir lo que piensa. Por esa mujer enamorada que alza la voz, para expresar lo que siente. Por esa enloquecida pretenciosa, que se ha tomado la atribución de mandarse toda esta filosofía que jamás te va a parecer algo más intrascendente, caprichosa, tonta.
Yo me he jugado por amor, he sufrido por amor, he sido feliz por amor. Tonta, empecinada, loca, todo lo que quieras… Pero nada más me ha resbalado, nada me ha rozado superficialmente.
No hay manera de convencerlos, de que cuando una mujer se encrespa, machaca sin parar, es porquecreemos que vale la pena. Pero los hombres no entienden nada de nada. Y aunque se haya enamorado, pensando que no era “los hombres”… sino “el hombre”, él solamente la considera una mujer, no “la mujer”.
Llegará el Lunes, el primer silencio de la semana. Pasaran varios días interminables. La soledad irá solidificando su costra, y un día… un día, de repente, ella dejará de pedir cuentas, de sufrir por lo que él hace o deja de hacer. Y lo peor de todo, será que entonces, a él, le parecerá que las cosas han mejorado, justamente cuando todos los hilos de unión, estén cortados y ella haya levantado el último puente levadizo de su corazón, y ya nada.. nada que provenga de él, podrá rozarla.

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