De Buenos Aires- Argentina

Escritora en el tiempo libre sin títulos de por medio, únicamente por gusto y placer. Coleccionista de libros y buena música. Amante de las tardes lluviosas de invierno con películas en la cama y tapada hasta el cuello. De más esta decir que me apasiona escribir, decir lo que pienso en un lugar que no me puedan callar, imaginar sin limites, darle valor a cosas absurdas, esas de las que a nadie se le ocurriría escribir. Crear un refugio entre las palabras, creer que con las palabras se puede salvar a uno mismo de este mundo tan incomprensible , tan inadaptado, tan cambiante, tan indiferente, tan todo que termino creyendo que ni yo encajo en el. Manija del rock. Vegetariana por elección no por obligación. Apasionada en mi profesión y en mi vida en general. Amo mucho y sin limites, porque creo que así debería de ser siempre. Amar por sobre todas las cosas, es lo único que nos va a salvar. Rebelde, agitadora, revolucionaria si la situación lo requiere. A veces débil,a veces fuerte, a veces ida y otras no tantas, con los pies en la tierra. Sueño mucho y en grande, sueño para moverme, me muevo para vivir. Viajar para renovarse, para cambiar.


viernes, 9 de noviembre de 2012

dosmambosdos

Cuando más desdichados nos sentimos al no obtener lo que queremos, o cuando perdemos algo que queríamos, más pensamos que , en efecto, eso nos importaba. Recíprocamente  pareciera que si no nos sentimos desdichados al no obtener algo que deseábamos o al perder algo valioso para nosotros, entonces quizás no lo queríamos tanto después de todo. Y mucho más temible es la idea de que si nos permitimos ser felices bajo cualquier o bajo toda circunstancia, podría ser, que de ahí en adelante no deseáramos nada y no nos importase nadie.Si estuviésemos totalmente conformes con nuestra situación, no nos moveríamos hacia nuevas oportunidades.
También podemos temer el convertirnos en seres fríos, indiferentes, e incapaces de sentir.
Creo que mi mayor temor era pensar que si llegaba a sentirme perfectamente feliz, podía dejar de moverme. Pero al estar mas contenta conmigo misma, encontré que esto no era verdad, por el contrario.
Era más fácil desear mas y tratar de lograr más, porque muchas veces, el sentirme bien ya no estaba en juego. Si obtenía lo que quería o no, igual podía sentirme bien. Y también permitirme libremente el querer más, me vi obteniendo más. 

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