De Buenos Aires- Argentina

Escritora en el tiempo libre sin títulos de por medio, únicamente por gusto y placer. Coleccionista de libros y buena música. Amante de las tardes lluviosas de invierno con películas en la cama y tapada hasta el cuello. De más esta decir que me apasiona escribir, decir lo que pienso en un lugar que no me puedan callar, imaginar sin limites, darle valor a cosas absurdas, esas de las que a nadie se le ocurriría escribir. Crear un refugio entre las palabras, creer que con las palabras se puede salvar a uno mismo de este mundo tan incomprensible , tan inadaptado, tan cambiante, tan indiferente, tan todo que termino creyendo que ni yo encajo en el. Manija del rock. Vegetariana por elección no por obligación. Apasionada en mi profesión y en mi vida en general. Amo mucho y sin limites, porque creo que así debería de ser siempre. Amar por sobre todas las cosas, es lo único que nos va a salvar. Rebelde, agitadora, revolucionaria si la situación lo requiere. A veces débil,a veces fuerte, a veces ida y otras no tantas, con los pies en la tierra. Sueño mucho y en grande, sueño para moverme, me muevo para vivir. Viajar para renovarse, para cambiar.


martes, 23 de diciembre de 2014

Estrenando calendarios

"Casi cuatrocientos días. Más de cincuenta semanas. El tiempo no existe: existen los relojes, los calendarios. El año solo sirve para empaquetar recuerdos, es una caja llena de detalles.Las memorias dulces se mezclan con las amargas, las noches de locura comparten espacio con los días de dolor. Todo sucede dentro de un cerebro que respira, que camina por inercia" Soltó el lápiz. Hacia bastante calor en esa noche de diciembre con aroma a limón. Había plasmado en una hoja todos los pensamientos que inundaron su mente en los últimos meses. El año era solo una forma de fraccionar vivencias. La creencia de que con un nuevo año comenzaba una nueva vida era una ilusión. Se dio cuenta de que para poder cambiar , solo quedaba una cosa por hacer: poner su caja de recuerdos en un cajón dentro de su mente. No podía abrir los ojos , tenía la vista cansada. Igual que su vida. Creía fervientemente que el cambio de año iba a dar vuelta su suerte. Estaba convencida de que estrenar un calendario era lo que necesitaba para renacer. No importaba nada más.Dejo de pensar, todo estaba condicionado a algún final.
Puso el calendario sobre la mesa. Y para este año se propuso vivir.

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