¿De qué me vas a venir a hablar, si cuando estuve llorando, te diste media vuelta y te fuiste? ¿De qué amistad me podes hablar, si entre nosotros ya se rompen los códigos? ¿Sabes qué códigos? Sí, esos. Los que si te vas, tenes que mantener el silencio. Los que te pedía "por favor, no digas nada", y vos tenías que hacer de cuenta que no te había dicho nada. ¿De qué me vas a venir a hablar, si cuando más necesitaba de un abrazo, el tuyo era el que más me faltaba? Sin contar, los que en el momento precisaba. ¿Por qué la gente se llena la boca hablando de la amistad, si cuando tienen las cosas en sus propias manos las dejan ir tan fácil? ¿Será porque, gracias a todo lo que pasé, pude empezar a valorar lo poco que tengo? Debe ser eso, supongamos que es eso. Nadie, hasta después de que lo golpea la vida, es capas de abrir los ojos y darse cuenta lo que tiene enfrente. ¿De qué me vas a hablar, si nunca entendiste este silencio... mi silencio? ¿De qué me vas a hablar, si en mis triunfos corría tu envidia, y en mis fracasos suspirabas, retomabas el aliento y ponías cara de preocupado, para no demostrar que estabas ríendo?
El que sepa que es la amistad, que me lo diga. El que sienta, lo que en este momento me está pasando a mí, que levante la mano y me haga entender, que no todo va a ser como realmente quiero. Pero... ¿Sabes lo que es para mí la amistad?
La amistad ja! no tiene descripción, no existe definición exacta. Cuando lo hablas, lo intentas expresar... todo te va a quedar corto, porque digas lo que digas, siempre te queda esa sensación dentro la de "y siento un poquito más, de lo que te estoy diciendo". Jamás, vas a poder decirlo con exactitud. Porque yo lo vivo, no pretendo leerlo y hacerlo perfecto. Porque a mis amigos, los cuento con los dedos de la mano. Los llamo HERMANOS. Esos que en otra vida, los alejaron de vos y hoy tuve la oportunidad de volver a encontrarlos. Los que confío con los ojos cerrados, que sé que pase lo que pase, van a estar ahí. Y si algo me molesta, es la gente que dice "los amigos SIEMPRE van a estar en las malas, pocos son los que te bancan en un momento así". La verdad que no, un amigo es quien ríe y llora a la par. Quien te seca las lágrimas, y te cachetea para que bajes a la realidad. El que te va a decir la verdad, aunque te duela, aunque sepa que eso te va a lastimar. Te va a defender con uñas y dientes, y si te vas... él va a ser el primero en aparecer, en decirte "te extraño". Para mí, es aquel que se sienta horas y horas a hablar con vos, sin importar como se sienta. Te va a escuchar, aunque le repitas la historia una y mil veces más. Te da, sin recibir nada a cambio. Porque para mí, esto es un amigo. El que, a pesar de mis recaídas, disfruta de mi alegría. El que sin decirle nada, sabe que parte de esta sonrisa, él está reflejado. Porque él me ayudó, me protegió, me advirtió y con la cabeza bien en alto, me sacó adelante.
Un amigo no te falla, no te traiciona. El que lo hizo una vez, lo va a hacer dos o tres, o muchas veces más. Es el que, a pesar de sus errores, te va a pedir perdón y lo va a intentar cambiar. El que, sin decirle nada, ya sabe como estás. Y te mira con los ojos cerrados, porque siente... vive, lo mismo que vos. Un amigo, es el que te carga sobre su hombro, a pesar de la mochila pesada que pueda llevar sobre sí mismo. Te levanta de donde estás, te busca si encuentra que algo está mal. Y así, podría seguir todo el día...
Pero de todo esto, lo tuviste que vivir. Es un lazo transparente que te une. No hace falta ser hermano, ser primo, ser vecino. Hace falta SENTIR. Abrir tu corazón, y dejarse llevar sin miedo al después. Porque pueden pasar miles, pero el amigo te perdona, y durante todo tu camino, te advierte. Jamás deja que bajes los brazos.
Ahora, ¿quién me puede hablar de amistad? ¿El que me falló? ¿El que me cerró la puerta, cuando lo precisaba? ¿El envidioso? ¿El egoísta?
¿Quién me va a venir a hablar de amistad, si yo lo vivo hoy? El viento lleva y trae. Y así, como te trajo a vos... te arrastró con él.