martes, 10 de noviembre de 2020

El alma no conoce de minutos ni días, el alma se nutre con risas y alegrías. El alma no se preocupa por distanciamientos ni metros, el alma se desvive porque le susurren un cuento
¿Cuánto tiempo hemos pasado aislados del sentir de otro?. De esquivarnos las miradas mientras nos hacemos los locos. Una cuarentena llevaba en el alma, vacía de cuentos, llena de distancia.
Arte, le faltaba arte y sudor. Acercarse más a un dónde imaginario y dejarse ir . Dejarse envolver por los abrazos. Por las canciones y la improvisación 

  Por cada una de esas otras almas que me curan.

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