sábado, 21 de junio de 2025
Hay canciones que no se escuchan con los oídos. Réquiem por vos es una de ellas.
Siempre se me recuerda, como un eco, como una puerta abierta a algo que no se
fue del todo. Me conecta con vos. Con tu esencia, con tu ausencia presente papá.
Siempre estas ahi, en una canción que salta sin aviso, en una charla, en un
recuerdo. Y con vos vuelve la niña que fui. La que encontraba en vos una cierta
admiración u orgullo, que vivía el instante como si fuera el último. Hay olores,
lugares o gestos que te traen de nuevo acá. Tambien estas en las cosas que
duelen. En algunas que quedan por sanar. Porque me conectas con la parte más
frágil de mi ser, esa que a veces me cuesta mirar. Hay miedos, sombras,
aprendizajes qué cuestan algunos días más, otros menos. Reconocerlo me humaniza.
Me hace real. Te hace real. Me permite abrazarte y abrazarme. Estas en lo que
soy y en lo que todavia estoy aprendiendo a ser y no ser. En mis gestos, mis
gustos musicales que me atraviesan. En los silencios que ya no me resultan
incómodos y en ese espacio invisible que no tiene forma, pero me sigue
sosteniendo. Hay amores que no mueren, solo cambian de forma. Y cuando los dejo
entrar en todas sus versiones, hasta en las más dolorosas, también encuentro ahí
mi símbolo de paz.
Abrazame. Abrazalo.
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