viernes, 16 de enero de 2026

Hi 2026!

Siempre pasé el Año Nuevo en familia. Como un ritual heredado, casi sin preguntarlo.
Navidad en Necochea, fin de año en Pergamino.
Después, cuando la vida me mudó, las dos fiestas en el mismo lugar,las mismas mesas, las mismas despedidas, los mismos brindis.
Pero este año algo en mí pidió otra cosa. Tal vez porque el año fue intenso. Porque hubo luz, sí, mucha, pero también hubo cansancio, miedo, ansiedad, días en los que el cuerpo temblaba y la cabeza no encontraba silencio. Y cuando todo se volvía demasiado, yo volvía a casa.
Mi casa como refugio, como pausa, como ancla al presente.
Y el mar.
Siempre el mar.
Quienes me conocen lo saben: el mar es mi lugar más feliz y mi lugar más verdadero.
Ahí recuerdo quién soy, de dónde vengo, qué parte de mí no se rompió nunca.
Hubo momentos muy difíciles en los que lo único que me calmaba, de verdad, era pararme frente al agua, mate en mano,y dejar que todo se frene.
Como si el mundo y el mar entendiera que necesitaba bajar el volumen.
Este año decidí buscar otro rumbo. Otros lugares. Otras formas. Y si no era con amigos, iba a ser sola. Porque a veces perderse también es una forma de cuidado.
Y no fue casualidad. Fue causalidad.
Empezamos el año en una playa. No la de Necochea, pero playa al fin.
Una mesa para cuatro, los pies en la arena fría, copa en mano y en lo alto. El agua haciendo lo suyo y el cuerpo presente.
Así, simple y enorme a la vez.
Abrazada a compañeras de camino, con mujeres que atravesaron este año conmigo: las buenas, las muy buenas, las malas y las pálidas también. Como yo  siento estuve para ellas.
Confirmo que nada de esto es azar.

El Año Nuevo es, al final, eso: una fecha más cargada de sentido según lo que cada uno necesite.
Y yo necesitaba volver a mí. A veces está bien correrse, cambiar el escenario, salirse de la foto de siempre. Porque perderse un poco también es una manera de encontrarse.
Y empezar el año frente al mar, descalza, respirando hondo, sabiendo que sigo acá, me parece el gesto más honesto que puedo hacer conmigo misma.

Privilegio.
Presencia.
Gratitud.Que el año empiece así. Como una promesa suave. Como una vuelta a casa, nuestra casa. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario