De Buenos Aires- Argentina

Escritora en el tiempo libre sin títulos de por medio, únicamente por gusto y placer. Coleccionista de libros y buena música. Amante de las tardes lluviosas de invierno con películas en la cama y tapada hasta el cuello. De más esta decir que me apasiona escribir, decir lo que pienso en un lugar que no me puedan callar, imaginar sin limites, darle valor a cosas absurdas, esas de las que a nadie se le ocurriría escribir. Crear un refugio entre las palabras, creer que con las palabras se puede salvar a uno mismo de este mundo tan incomprensible , tan inadaptado, tan cambiante, tan indiferente, tan todo que termino creyendo que ni yo encajo en el. Manija del rock. Vegetariana por elección no por obligación. Apasionada en mi profesión y en mi vida en general. Amo mucho y sin limites, porque creo que así debería de ser siempre. Amar por sobre todas las cosas, es lo único que nos va a salvar. Rebelde, agitadora, revolucionaria si la situación lo requiere. A veces débil,a veces fuerte, a veces ida y otras no tantas, con los pies en la tierra. Sueño mucho y en grande, sueño para moverme, me muevo para vivir. Viajar para renovarse, para cambiar.


lunes, 20 de agosto de 2018

Para que un sueño se cumpla uno tiene que despertarse primero. Y es así. No es un modo de decir. Si uno queda soñando en lo soñado, las probabilidades de que sucedan están todas muertas.
Hace un tiempo,  me hice el listado de mis deseos. De mis logros por lograr. De mis metas por cumplir. De mis voces por decir. Y entonces empecé a caminar para ese lado. El de mi latido. El que te impulsa la sonrisa y disfruta la renuncia de la comodidad incómoda y lascerante que te convierte en un fantasma de tu esencia.  El momento es en este momento. Ahora.  Agarra un cuaderno . Lápices de todos los colores. Resaltadores. Regla y goma. Anotá.  Despertate . Despertate ahora. Ya. Hacé lo que sentís hacer y ya tenés la respuesta en la mesa. Sí. Te fué bien. Te fué perfecto. Porque el único sondeo que resiste análisis es el que te dice que mientras lo hiciste te fuiste fiel a vos mismo. Honesto. Fuiste tú propia esencia. Tu alma pateando la causalidad de lo que te fue llevando a perderte en una vida que no es el reflejo de tu mirada. Anímate de una vez. Despertá.
Ya vas a tener mucho tiempo para dormir en paz. Ahora es momento de armar flor de estruendo. Tu mundo interno te está esperando. Prendé la luz.
Sé tú corazón.

martes, 24 de julio de 2018

En el foco del dolor, uno aprende lo que no sabía que tenía.
El amor que tuvo y todo el que le hizo falta, nos abre la puerta de una patada en la cabeza.
Y uno se encuentra ahí, tan chiquito y vulnerable como un recién nacido, necesitando de las personas que más nos aman y que nos trajeron al mundo. Uno se hace padre y madre de sí mismo porque necesita de lo que conoce pero que hace rato, quizás, ya no existe.
Y se abraza solo. Y necesita acunarse a si mismo mientras gotea por los ojos. Y se pasa el dedo en los ojitos antes de dormir. Y se tararea, con nostalgia, la última canción del día que aún recuerda en su memoria.
En el medio del dolor uno necesita amor. No sólo eso. Uno se vuelve amor y es ahí cuando comprende todo. Pero ser nuestros padres no nos alcanza,  entonces probamos siendo nuestros propios hijos. Pidiendo la comida en la boca. Buscando la mantita que nos acompañe en la noche y, por sobre todas las cosas, uno vuelve a elegir otra vez quién quiere que lo cuide.
Rotos nos volvemos selectivos. No cualquiera da igual. Sabemos lo que necesitamos. Se terminaron los reemplazos momentáneos.
Hay que estar bien roto para saber volver a la fuente y recordar que un sólo amor cura las heridas. El incondicional. El honesto. El de la entrega. Mamá. Papá. El nuestro.
Todo lo demás se esfuma. Se pierde. Se tira. Se devuelve. No se lo elige nunca más. Uno quiere lo cierto. La posta. La verdad. Y sabe, porque siempre lo supo,  que una sola cosa salva, sana y cura.
Por eso, romperse se vuelve un privilegio de pocos. Necesario para recuperar la memoria y armarse desde adentro.
No se trata de resurgir. No es resucitar. Es tan hondo como volver al latido del nido original. Es regresar al principio de todas las cosas.
La vida.

lunes, 11 de junio de 2018

Antes de decir que no, pensá que algún día te vas a morir. Sí, te vas a morir.
Metete al mar, despeinate... que la sal te endurezca el pelo y la piel, que te despinte. Metete de día, de noche... que una ola gigante te lleve a pasear y la arena se te meta en los calzones. Que el "toples" sea por la fuerza del agua, menos sexy y más divertido. Cagate mucho de risa, enterrate en la arena, hacé un castillito... sí, estás peludo, pero las ganas de hacer un castillito no se van jamás.
Tirate en paracaídas que tenés más probabilidades de morirte entrando el auto a la cochera de tu casa, cruzando la avenida apurado para ir a laburar, o de un ataque al corazón post- estrés, post- chatarra, post- depresión. Acostate con tu perro y llenate la ropa de pelos, escuchá su corazón... ese sí que late por vos.
Juntate con tus amigos aunque no tengas un puto peso. Siempre hay un paquete de arroz por ahí, o unas criollitas. Juntate con ellos y meate de risa y si los ves con el celular, tiraselos por la cabeza. Putealos, que están ahí con vos... el resto puede esperar. Coman el asado, vayan a la montaña, ponganse en terlipes en el medio de la calle. Sólo para reír. La amistad sana y no hay antidepresivo que le toque los talones.
Viajá. Ahorrá y viajá. Quizás cuando termines de pagar la ropa que te estás comprando ya la hayas dejado de usar. Quizás cuando termines de pagarte tu casa se haya llevado la deuda... toda tu energía. Quizás cuando termines de pagarte el auto te hayas acostumbrado a caminar. Quizás cuando termines de pagar el microondas te des cuenta de que como calentar en el horno no hay. El somnier extra súper archi blah blah "King" puede esperar, mejor una garrafita para la montaña. Escuchame pendejx, viajá.
Viajá, viajá para enriquecer el alma. Conocé gente, culturas, idiomas. Viajá para ver y escuchar que el amor en todos lados tiene la misma lengua. Viajá, tirate al pasto. Vaciá cuarenta y cinco termos de "meta mate y charla" y que te quede la lengua verde de chupar la bombilla mientras guardás las fotos de ese paisaje en tu cabeza. Y si no hay guita, andate igual. Andate abajo de una planta. Tres frazadas, fideos blancos y nada más.
Escuchá, escuchá a tus viejos. Preguntales todo lo que no sabés, todo lo que pasó. Cuántas veces amaron y cuántas perdieron un amor. Preguntales que querían ser de grandes cuando eran chicos. Preguntales porqué carajos no lo hacen si están vivos. Hablá, hablá con ellos que te escuchan hasta en silencio. Deciles que los querés y metete el orgullo post-moderno liberal de "todo me chupa un huevo" en el culo. Porque ellos también se van a morir. Abrazalos como si fuera la última vez... que ni las velas de cumpleaños, ni las estrellas fugaces, ni las vaquitas de San Antonio tienen el poder de conceder la inmortalidad.
Decilo todo. Decilo, escribilo, transmití. Sacate la vergüenza de las venas. Decile que la querés, decile que lo amás. Metele un beso para que no se olvide más. Decile que te dormís y te levantás pensándolo/la. Decile, decile todo lo que se te cruce por el bocho. Sé asquerosamente romántico/a. Empachate. Dejá de hacerte el/la durx que todos bien sabemos lo que siente el otro. Así que... decilo. ¿Qué podés perder? Decile lo que te gusta, lo que te enloquece, lo que te excita.
Dejá de sobarle la espalda a la tristeza y abrazala, abrazala fuerte y que se vaya un tiempo para volver fresquita como una lechuga y así... la volves a abrazar.
Antes de tener hijos... sé un niño, sé un niño todo el tiempo que más puedas. Dormí, salí, reíte, comé chocolates y gomitas y reíte. Fulminá tu juventud... antes de envejecer. Y cuando te pongas viejo, contale a la generación entrante... qué significa cada una de tus arrugas. No les dejes tu cuerpo gris, dejales tus ganas de vivir. Dale viejo, dejalos que jueguen a la pelota en la siesta ¿Te acordás cuando jugabas a la pelota en la siesta? Dale, no llames a la policía. Comprate un paquete de bombitas (globos) y cuando te toquen el timbre mojalos también. Dale viejo, viejo las pelotas. Sí, viejas las pelotas pero sangre en el pecho. No fue hace tanto viejo, acordate y reíte con ellos... antes de decir que no

martes, 27 de marzo de 2018

Armate un basurero. Tené un lugar privilegiado y establecido dónde tengas el derecho de ir a tirar todo lo que no te sirve. Visitalo con frecuencia para pegarte en libertad esos gritos que tenés atravesados en la garganta. Ponele un nombre y una dirección. Elegite el basurero que más cómodo te quede. Que no se entere nadie. Es tuyo. Y entonces, cuando sientas que ya no podés más, empezá a correr. Dispará. Corré con ganas. Transpirate la camiseta, que te quede la espalda bien mojada. No dejes de correr. Que te latan las piernas y te tiemble el alma. Andá sumando y recordando todo el dolor, toda esa bronca , toda esa tristeza, todo ese fastidio que tenés adentro. Acordate quién te lo generó. Que pasó. Qué sentiste. Que sentís. Sentilo. No dejes de sentirlo. Dale que llegaste. Entrá de una patada y vomitá. Vomitá todo lo que te cayó mal este tiempo. Este día. Ayer, hoy y mañana. Puteá, gritá, llorá, pedí. Vomitá de una vez. Liberate de todo eso que tenés adentro y que te impide ser vos, ahí afuera.
Tocá para vos. Date lo mejor. Y que toda esa mierda se quede en el basurero.
Elegite un basurero dónde ir a dejar lo que tenés que tirar. Tirá, carajo. Que de a poco y de a ratos, te estás curando.

martes, 27 de febrero de 2018

Hay

Hay sonrisas de las que uno no vuelve más, aparecen con total impunidad y te rompen el cráneo con la misma facilidad que el vidriagón destroza a un caminante blanco. Y uno no entiende nada, es como cuando te visita un amigo sin avisar, le abrís la puerta y ve tus quilombos internos, no te da tiempo a acomodar nada, pero no importa, porque aun así se queda.
Hay miradas que son galaxias, te hacen subir a la nave, aunque este toda rota, y suicidarte lentamente, aun sabiendo que no le da la carrocería para el salto a la velocidad de la luz, e igual uno se manda, sin casco, con el tubo de oxígeno a medio cargar, sabiendo que si uno se eyecta va a quedar perdido flotando para siempre y si uno sabe flotar, lo que no sabrá es volver a casa.
Hay abrazos que no suceden, hay canciones que no se irán más, hay momentos que nos estrujan el alma, momentos que nos dejan en pelotas. Momentos donde queremos cambiar algunas cosas, momentos donde dejamos que todo simplemente se acomode, porque a la larga o a la corta sabemos que cada cosa pasa cuando tiene que pasar.
Hay sonrisas que no se pueden olvidar aunque se vayan, porque no se van en realidad y hay momentos donde uno se tiene que sentar a acomodarse las partes, cual tetris que se nos fue de las manos rogando que caiga la fichita larga, y esta siempre cae, aun cuando la vida se está por ir a la mierda y uno acomoda todo de nuevo.
Hay que dejarse matar por las sonrisas, hay que dejarse perder por las miradas un rato, para saber que estamos vivos, para saber que no morimos y seguimos caminando, para saber que no nos acostumbramos, que ya tenemos tachuelas en los zapatos y que alguien nos va a emparchar un poco. Para saber que no todo está perdido, que seguimos ofreciendo el corazón, que el fin de amar es sentirse más vivo, y podría seguir hasta mañana nombrando millones de canciones que nos recuerdan que detrás de cada dolor vendrá un nuevo amanecer.
Pero estamos vivos, y hay sonrisas. ​Sonrisas que matarían ​en batalla ​​, y aun así sobrevivimos.
Somos re valientes, , nos clavamos una ​pinta de ​cerveza​​,​ tiramos el anillo al aire como quien tira una moneda a la suerte​ y nos vamos de nuevo​,​ ​t​otal estamos vivos,​ bien vivos​ y tenemos aguante.
Cuando dejamos de hacer foco en lo que no da amor, y atravesamos ese momento con nosotros mismos, donde , se ve oscuro, y por suerte! Nos encontramos, nos enfrentamos a nosotros mismos y de repente nos encontramos vacíos, pero vacíos de situaciones que nos quitan energía, y dejamos entrar lo que realmente vale la pena.
Cuando eso pasa el universo se empieza a colar, de todas las maneras posibles, incluso las menos pensadas, y lo claro empieza a tomar poder, a tal punto que no solo sana el corazón si no también el cuerpo ♥️
Uno siempre elige con que dejarse invadir.

sábado, 22 de abril de 2017

El mundo azul
El cielo gris, la mente roja
Colores alrededor del cerebro , instantes llenos de cuestionamientos por el miedo de obrar mal.
Las dudas raspando lentamente la piel con todos sus porqués.
Nadie quiere fallar, nadie quiere perder.
El sol aterrizando en los ojos listos para despegar la mañana siguiente. Una rutina que a veces lastima y a veces nos crea un mundo nuevo, con matices. Una rutina que sabe ser el mismo fin.
Los momentos eternamente calculados que duran mas que un amanecer.
El pánico de volver a sangrar, ese miedo que paraliza pero también hace temblar.
La mente tan roja que quema.